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domingo, 4 de julio de 2010

Estimados compañeros y Tutor
Trabajo realizado y comentado por: José Antonio Toledo Pérez
He leído con atención la participación de diferentes compañeros y todos coinciden, desde todos los tiempos, que la enseñanza por imágenes es vital importancia para el proceso enseñanza y me preguntaría:
¿Quién puede negar la importancia de la imagen en los procesos de aprendizaje?
Debemos de ubicarnos en nuestro tiempo, en las verdades de la tecnología y los iconos de las imágenes en los medios de internet su relación con los TICS y valorar que mirar es una vivencia subjetiva que se produce cuando, a partir de un estímulo visual, activamos significados; al percibir, otorgamos una significación a un estímulo y lo incluimos en nuestro mapa de conexiones conceptuales y afectivas. Así, la identificación de un objeto implica re-conocer, es decir, volver a conocer y recurrir a un saber acumulado en el pasado, cuestión que en todos los tiempos tiene significado, El ojo humano no es un perceptor neutro, pasivo, automatizado e inocente, sino un instrumento condicionado por un aprendizaje cultural y un auto aprendizaje. Esto se debe a que la visión es siempre un fenómeno socializado. Además de percibir luz, figuras y colores, al mirar reconocemos formas, las formas que nuestra cultura ha definido como visibles; lo que percibimos son organizaciones de significados. La visión humana tiene una historia personal, aprendemos a leer las imágenes casi al mismo tiempo que aprendemos a hablar en el proceso de socialización de los primeros años de vida, pero la visión también tiene una historia social, condicionada por las convenciones de cada cultura y cada época.
¿No es, acaso, una mirada que podría aplicarse en otras áreas del conocimiento y componer videos que nos permitan comprender los procesos de enseñanza - aprendizaje que mucho significado?
Por lo que aprender sería el despertar de un camino de creación y descubrimiento de significados.
¿Cómo se ha enseñado a mirar imágenes en la escuela?
Desde fines del siglo XIX y hasta nuestros días, en los sistemas nacionales de enseñanza en Europa y América se han llevado a cabo diversas prácticas en relación con la contemplación, la observación, la lectura o la apreciación de imágenes. Su devenir, a lo largo de décadas, no es un recorrido lineal ni homogéneo; se trata más bien del desarrollo de una serie de corrientes, movimientos y métodos que, en muchos casos, se superponen o se implementan en forma fragmentada en la complejidad del sistema educativo. Un breve repaso por algunos hitos en la historia de la educación de la mirada en la escuela puede resultar útil para reflexionar acerca de nuestras propias prácticas.
Hacia las primeras décadas del siglo XX, en el ámbito de la escuela, se distinguían dos grandes grupos de imágenes: por una parte, las que tenían una función didáctica y que eran materiales para la enseñanza, y, por otra, las destinadas a la formación estética de los alumnos. Desde esta perspectiva, un texto destinado a los maestros aconsejaba: Lo que debe retirarse de la vista del niño son ciertas láminas antiestéticas, como figuras de animales abiertos o desollados o láminas donde se presentan vísceras humanas. Estas láminas útiles en la enseñanza de las ciencias naturales no deben estar a la vista del niño sino el tiempo necesario para lograr el servicio que de ellas se espera.
Hacia la década de 1970, ante la necesidad de dar una respuesta educativa al creciente auge de los medios masivos de comunicación y a la facilidad de reproducir imágenes gracias a la tecnología, en los Estados Unidos surgió un modelo de trabajo cuyo objetivo fundamental era lograr la alfabetización visual. Alfabetizar visualmente significa enseñar a percibir y leer el mensaje visual desentrañándolo a partir de los signos y su disposición en la imagen.
Por otra parte, desde las didácticas específicas, las imágenes comienzan a revalorizarse como portadoras de contenidos disciplinares y como recursos para su enseñanza. Por lo tanto un recurso invalorable para incorporar a la tarea áulica
El hecho de vivir en una sociedad y en una época dominada por el signo icónico origina interrogantes respecto de la eficacia de la imagen junto a la palabra pero es evidente que la palabra no es el único mensaje. Los jóvenes sienten el poder sugestivo de las luces y el color.
En nuestra cultura asociamos automáticamente la visión de un hecho con su existencia: identificamos la imagen con la realidad.
Sin embargo, las imágenes son siempre signos de algo ajeno que incorporan diversos códigos comunicativos, algunos muy específicos, como el código gráfico o el de relación compositiva entre los elementos que forman la imagen. Para leer de forma comprensiva y crítica las imágenes es necesario conocer estos códigos.
Los alumnos pueden leer comprensivamente no solo textos escritos sino también imágenes, viñetas, fotografías. La lectura de imágenes es una actividad muy interesante para practicar con chicos no alfabetizados o que están transitando las primeras etapas de la lecto-escritura. Síntesis armónica de dibujo y color, favorecen el vuelo imaginativo y alientan el potencial lector para crear y vivenciar situaciones de diversa índole.
Para leer críticamente las imágenes es importante seguir una serie de pasos, a mi consideración:
• una visión de conjunto
• analizar los objetos que la componen y su relación interna
• interpretar su significado (teniendo en cuenta que son portadoras de símbolos visuales y de mensajes y pueden generar diferentes significados).
Otro concepto digno de analizar son las funciones que actúan, considerando lo anterior recapitulo, considerando que las imágenes se adaptan a temas de varias disciplinas, porque cumplen:
• la función motivadora, apta para incentivar el aprendizaje;
• la función referencial, que se utiliza para explicaciones o para sintetizar un tema desarrollado.
En la interpretación de imágenes conviene seguir los siguientes pasos: enumeración, descripción, interpretación o inferencia. Se deben seleccionar muy bien las imágenes. Es importante que presenten varios planos, es decir, que tengan “profundidad”, para que el alumno vaya descubriendo los diferentes elementos y relacionándolos entre sí dentro de un contexto espacial, hasta alcanzar la percepción final.
Esperando que sean valiosos los conceptos, agradezco al Autor que incentive el análisis de este concepto en la enseñanza.
Gracias
José Antonio Toledo Pérez

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